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EL AGUA EN LA ANTIGUA ROMA

El ritual y la buena costumbre del aseo en la Roma Imperial no es nuevo para nosotros. La vida cotidiana giraba en torno al agua y su sabia utilización. Sorprende descubrir todo lo que inventaron y llevaron a la práctica, hace miles de años y que actualmente seguimos utilizando.
Una tintorería, piscinas, piscifactorías (dulces y saladas), tuberías, grifos monomando, molinos de agua, fuentes decorativas y cascadas, fontaneros, recogida de agua pluvial, cisternas, pago por el suministro público de agua, agua a presión para diferentes usos, cloacas y alcantarillado… No, no es nada nuevo, porque ya lo inventaron los romanos hace más de 2.000 años.

Acueductos: “Conducción de Agua”.
A través de éstas inmensas canalizaciones, el agua llegaba en condiciones de potabilidad a las ciudades para dar servicio a las fuentes y termas y a los domicilios después. La construcción y mantenimiento de los acueductos era una de la empresas más costosas y una de las obligaciones a las que tenían que hacer frente las ciudades que querían disponer y vanagloriarse de ésta infraestructura.
En ocasiones, eran los propios emperadores o reconocidos mecenas quienes recorrían con los gastos, pero normalmente la responsabilidad de realizar un acueducto, recaía sobre los gobiernos municipales, que delegaban en los magistrados, para llevar a cabo la obra con dinero público.
El recorrido de la canalización siempre discurría cubierto para evitar impurezas. Desde el punto de captación, pasando por todos los obstáculos del terreno, que se salvaban mediante sifones, puentes, conducciones subetrráneas y demás, hasta llegar al punto o torre de distribución. Desde aquí los acueductos alimentan primeramente las fuentes y las termas públicas.
Se ha podido demostrar, que algunas veces el uso hídrico podía quedar cubierto por las cisternas públicas y las privadas escavadas bajo las casas. Los acueductos garantizaban, en todo caso, la higien y la calidad del agua. En tiempos del Imperio, cuando se mantenían en buen estado los acueductos y la red de cloacas, no se daban las epidemias que asolaron mucho después las ciudades europeas de la Edad Media.
Además de necesarios, contribuían a la gloria de Roma con su masa impresionante y su dominio de la Naturaleza. Eran símbolos de la avanzada civilización romana y vehículos propagandísticos de la figura del emperador, ya fuese por sí solos o reforzando ésta idea mediante inscripciones, como en el caso del acueducto de Segovia, que en su parte central se ubicó un monumental epígrafe con las letras de bronce para homenajear a Trajano.
Éstas construcciones eran la necesaria estructura para la enorme cantidad de agua que se empleaba en la ornamentación, el lujo y el espectáculo: las cisternas podían proporcionar el agua para lo más necesario, pero no para tanto derroche y esplendor.
Los Baños:
No había ciudad que se preciara, por pequeña que fueres, que no contara al menos con unos baños o termas públicas. Su módica entrada daba acceso al común de los mortales, que podían asistir a diario y disfrutar de momentos de relax e intercambio social.
Ésta multipliacioón de los lugares destinados al cultivo del cuerpo es una catacterística del tejido urbano de los núcleos romanos, que hallará su continuidad en las ciudades árabes.

Baños romanos en Bath, Inglaterra
Sólo la gran Córdoba contó con más de 700 hammams.
Termas:
Las termas más grandes que conocemos, son las imperiales, como las de ÇDiocleciano y Caracalla en Roma, las de Adriano en Leptis Magna (Libia) o las de Antonino Pío en Cártago (Túnez).
Éstos establecimientos contaban con diversos anexos para el enriquecimiento de la mente (bibliotecas), para el ejercicio físico (gimnasios, palestra ynatationes).
El núcleo esencial lo constituían, las salas de baños fríos (frigidaria), templados (tepidaria) y calientes (caldaria).
Calefacción:
Funcionaba mediante la circulación de aire caliente bajo un pavimento hidráulico, sostenido con columnitas o pilares de ladrillo, sobre el que se echaba agua fría, dando lugar a una especie de sauna.
En los caldaria, había también pequeñas piscinas cuya agua se calentaba con el mismo procedimiento.
Ninfeos y fuentes:
Las ciudades contaban con divertículos acuáticos, ninfeos y enormes fuentes decoradas por las que caía el agua en cascada.
El canal o euripo que transcurría por el medio de la calle porticada de Perge (Turquía) y los ninfeos de Zagouan (Túnez), de Herodes Ático en Olimpia (Grecia) y de Septimio Severo en su ciudad natal de Leptis Magna (libia) son ejemplos ideales.
Naumaquias:
Eran batallas navales simuladas, que se recreaban en lugares especificamente construidos para ese fin. También se celebraban algunas veces en anfiteatros, que se inundaban para la ocasión o en lagos naturales.
La primera Neumaquia de Roma, la mandó construir Augusto en el margen izquierdo del Tíber en donde dio un grandioso espectáculo en el año 2 antes de Cristo.
Para que tuviera suficiente agua, mandó construir el Aqua Alsietina (uno de los 11 acueductos que más tarde tendrá la capital).
Frontino informa de la mala calidad del agua que lleva, ya que estaba destinada a la irrigación y a ésta Naumaquia.
El emperador Claudio organizó en el año 52 antes de Cristo un combate en el lago Fucino en el que participaron más de 20.000 hombres.
El agua en casa:
Los romanos pusieron la teconología más avanzada al servicio del confort privado.
Las casas cuyos propietarios pudieran permitirse este lujo, disponían de agua corriente, conectada a la red hidráulica de la ciudad.
También tenían muy en cuenta el agua que la propia naturaleza dispensaba, ya que el agua de lluvia era almacenada en cisternas que, entre otros usos, servía para llenar los estanques de los jardines que adornaban los peristilos, de las viviendas unifamiliares o domus.  Algunos de éstos peristilos podían contar también con juegos de agua, al esstilo de los del Generalife pero a pequeña escala.
Gran parte de las domus y villae, disponían de sus propias termas, lo que significaba tener en casa la frigidaria, tepidaria y caldaria correspondientes, en menor escala y según los modelos diversos.
El agua corriente conectada a la red pública era siempre de pago y el precio dependía del caudal contratado. Podía compararse con el sistema plumas y medias plumas .
El suministro quedaba de ésta manera condicionado poe el mayor o menor diámetro de la tubería de acceso. Pero en el mundo romano también existía el fraude, y era habitual encontrar la tubería original, sustituida por otra de mayor tamaño.
Para evitar éstas trampas, se idearon los cálices (llamados así por su semejanza a un cáliz) o cálix. Tenía un diámetro concreto, y se empotraba en la pared por la entrada del suministro de agua, por un primer tramo de tubería, decorado para evitar su manipulación y falsificación. Frontino informa de  cómo deben colocarse y recomienda el uso de las de bronce, que aunque eran más caras, ofrecían mayores garantías.
El último toque de ingeniosidad del siempre sorprendente mundo romano, es el grifo. El grifo monomando.
Aunque hay muy pocos ejemplares, se conservan algunos procedentes de Europa Central, tres piezas de bronce que podían funcionar tanto para mezclar el agua fría y caliente, como para usar alternativamente sólo agua o caliente.

HISTORIA DEL ULTIMO MARQUES DE YAVI
El IV Marqués de Yavi
Patio central de la
casa del Marqués
Don Juan José Campero y Herrera, nacido en España, casi en la primavera de 1641, fue el primer marqués, maestre de campo, y después encomendero por su condición de viudo de la única hija y legítima heredera de don Pablo Bernárdez de Ovando. También fue Caballero de la Orden de Calatrava, recibiendo ésta investidura mediante cédula real otorgada por Carlos II en 1689 y recibe el hábito el 5 de junio del mismo año. Su título, primer marqués de Yavi, (así conocido en Argentina) pero es en realidad Marqués del Valle de Tojo, está inscripto en la memoria colectiva de los jujeños. Su magnificencia, atributo de la nobleza antigua, es proverbial en estas tierras argentinas, así como también en Bolivia, y Perú.
Su testimonio se aplica especialmente a las obras piadosas, producto de su acendrada fe cristiana.
El último y cuarto Marqués de Yavi (o de Tojo), Don Juan José Fernández Campero, nació en el pueblo de Yavi en 1777. Según investigación de Javier Campero Paz, en su libro “ El vínculo de Tojo”, hay datos contradictorios sobre esta fecha, pero la real, de acuerdo a su certificado de bautizo “ se desprende que fue bautizado el 15 de junio de 1777, a la edad de seis días, por lo que se deduce su nacimiento el 9 de junio del mismo año.(op.cit).
Mientras no se hablaba de las ideas libertarias, el marqués, al igual que los que tenían ascendencia española, y títulos de nobleza, estuvieron de parte del rey de España, por su origen colonial y además por el grado de Coronel del Rey que recibió por herencia. Fue un hombre que nació realista y abrazó la causa patriota por la cual  murió.
A diferencia del primer marqués, le cupo ser más reconocido en Salta que en el territorio que lo había visto  nacer.
Iglesia de Yavi

Hasta la batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813, se desempeñaba como coronel del ejército realista. Es más, estaba como gobernador de Salta del Tucumán por disposición del general Goyeneche, y al frente del ala izquierda del ejército realista al mando del general Pío  Tristán. Pero, éste es un momento crucial en la vida del hombre que se debatía entre la lealtad a sus orígenes y la que le inspiraban los razonamientos de los patriotas, sus amigos y parientes, y su amor por ésta Patria naciente.
Y su decisión fue tomada, con todo lo que ello significaba para él. El día 20 de febrero, retira el ala izquierda del campo de batalla con lo que ayudó al triunfo del General Manuel Belgrano con las tropas patriotas.
Esta histórica decisión, afianzó la relación familiar con los Güemes, y los sentimientos y emociones compartidos en adelante, signaron la amistad que unió a Juan José Fernández Campero, cuarto marqués de Yavi, y Martín Miguel de Güemes en el glorioso tiempo de la guerra por la independencia nacional. Días en los que, al decir del historiador Antonio Cornejo, “ambos abrigaron con fervor y heroicidad las ideas patriotas y un férreo espíritu americanista”.
Hombre de fortuna considerable, hizo uso de cuantiosos bienes en cumplimiento de  esas altas aspiraciones a favor de la independencia nacional. Fue un colaborador incondicional del General Quemes. (op-cit).
 A la guerra de la independencia, el Coronel del Ejército Patrio y Coronel graduado Juan José Fernández Campero, destinó bienes y esfuerzos, y al final, SU VIDA .Las distintas acciones que realizó a favor de nuestra Independencia en la guerra libertaria, (entre ellas la creación a su cargo de un regimiento en la vanguardia de la frontera), le valieron que el gobierno revolucionario lo nombrara Coronel del Ejército Patriota el 27 de junio de 1814.Esta designación le fue conferida por Gervasio Antonio de Posadas mediante un oficio en el que señalaba que “ atento a los méritos y servicios(…) le confería al Coronel Don Juan José Campero el mando del Regimiento de Milicias Provinciales de Voluntarios de Caballería de Tarija. Sus tropas actuaron entre 1814 y 1816 en los combates que se sucedieron en tierras de la Puna.
Altar de la iglesia

En reconocimiento de sus acciones a favor de la Patria naciente, el Director Alvear ascendió nuevamente a Campero,  a Coronel Mayor Graduado de la Provincias del Río de la Plata el 24 de febrero de 1815.
Está probado que en Tastil y en Casavindo levanto dos fábricas de pólvora con las que asistía a sus soldados,  a los de Guemes, y a la tropa gaucha. También que producía los proyectiles de metal para los cartuchos, elaborándolos con plomo y estaño extraídos de las minas de Potosí y Tarija. Así mismo, hacía sables para los gauchos en dos fraguas de acero que levantó en plena montaña, una en Acoyte y otra en la zona de Santa Victoria. El primer sable que salió de aquellos yunques le fue entregado al general Martín Miguel de Güemes,  al decir de Rodolfo Martín Campero en su libro “El marqués de Yavi. Coronel del ejército  de las Provincia Unidas del Río de la Plata”.
El 30 de agosto, día de Santa Rosa, el Coronel Mayor Juan José Fernández Campero, hace jurar la INDEPENDENCIA DE LA AMERICA DEL SUD, siguiendo las órdenes del general Manuel Belgrano, por disposición del Soberano Congreso de Tucumán a  sus hombres y a los patriotas de la Puna y la Quebrada de Humahuaca,
Este documento se conoce con el nombre de “La Arenguita de Santa Rosa”, y es redactada por él mismo y expresa así:
“Hoy que es el día en que la iglesia celebra la única santa canonizada del Perú, hemos jurado la Independencia de la América del Sud, de orden del señor general en jefe don Manuel Belgrano, por disposición del Soberano Congreso reunido en Tucumán, que compone la Nación; es decir: que nos separamos absolutamente de toda dominación europea.
Nada hacemos con hablarlo, ofrecerlo y prometerlo, si nuestra constancia falta y el valor desmaya.
A las armas americanos.
Advertir que más de 300 años hemos sido cautivos y con este acto se han roto las cadenas que nos oprimían: tratemos de realizar este gran proyecto.

El tirano procurará devorarnos; opongámosle el pecho firme, ánimo resuelto, unión y virtud para resistirlo. Veréis cómo el imperio de nuestros Incas renace, y la Corte del Cuzco florece.
Nosotros nos haremos de un gobierno dulce y nuestros nombres serán eternos en los fastos de la historia.
Repito: si queréis ser independientes, si apetecéis componer una nación grande, llegar al rando de vuestros antepasados, conservad la Religión Católica, la virtud arregle nuestras operaciones, y el valor y entusiasmo las rija.
Con esto lograremos nuestros fines.
Entre tanto resuenen por el aire las voces halagueñas.
¡Viva América del Sud! ¡Viva nuestra amada Patria!
¡Viva el Imperio Peruano y vivan sus hijos en unión!”
Sagrario de la Iglesia
El 15 de noviembre de 1816, mientras el Marqués se encontraba escuchando misa, llegaron las tropas de Olañeta y fue tomado prisionero junto con su segundo el comandante Quesada, en un ataque inesperado que se conoce  como “La sorpresa de Yavi”. A partir de allí, los realistas fueron sus verdugos, y lo sometieron a una larga y penosa prisión. Primero en Tupiza, luego Potosí, donde tuvo una corta fuga, retornando al encarcelamiento. Allí fue juzgado por una corte marcial que lo considero culpable de “infidelidad al rey, causa que se agrava por su condición de noble, por lo que fue condenado a la pena de prisión perpetua.” Desde allí fue conducido a Lima, donde los diputados peruanos solicitaron su canje, con resultados negativos. El Congreso de Tucumán se reunió el 3 de febrero de 1817 para tratar el tema de los prisioneros en manos de los realistas y hacerlos cargo de las represalias que pudieran sufrir en el caso de torturas o fusilamientos. Numerosos fueron los patriotas que intercedieron para la libertad de Campero, o por lo menos para evitar las torturas y el mal trato. Así lo hizo el General Martín Miguel de Güemes ante el general de la Serna, como también el propio San Martín, pero todo fue en vano.
Finalmente fue enviado en barco a España por la ruta de Panamá.
 Muere en Kingston, capital de Jamaica, el domingo 28 de octubre de 1820, a los 43 años, cuando era trasladado para ser juzgado por un Consejo de Guerra en España.
Lo anteriormente detallado es sólo una brevísima síntesis de la personalidad y el accionar del último marqués de Yavi, héroe de la Independencia 
UN JUSTO RECONOCIMIENTO
La historia de una región, de un país, de una provincia, es material precioso para sus habitantes.
En la medida que mejor conozcamos la verdad sobre ella, más motivos tendremos para enorgullecernos y corregir aquellas cosas que hicimos mal. “El conocimiento es vida, y la vida es invocación a la vida .La cultura histórica tiene por fin conservar viva la conciencia que la sociedad humana tiene del propio pasado…En éste alto valor moral y político de la cultura histórica se funda el celo de promoverla y acrecentarla, el cuidado de preservarla libre de contaminación y juntamente con el vituperio que se infringe con severidad a quien la deprime, desvía o corrompe”.( Benedetto Croce, “La historia como hazaña de la libertad”. F.C.E. )
El motivo de estas reflexiones, es que creo profundamente en la  importancia de socializar el conocimiento a favor de nuestra historia real y no inventada o desconocida.
Realmente creo que el pueblo argentino hará justicia cuando se nombre a Juan José Fernández Campero, junto a Belgrano, a Güemes y a muchos patriotas del norte argentino  que apuntalaron, con vida, sangre y bienes, la Independencia Nacional.  Cuando se valore en su medida la valentía de afrontar, frente a sus contemporáneos, una decisión en la que, literalmente, se jugó la vida. “¿Cómo justificar que tan noble patriota se encuentre todavía en el exilio?”, se pregunta el Dr Rodolfo Martín Campero.
En el año 1880, el Congreso del Perú dictó la Ley 6864 por la que declara al Prócer de la Independencia Don Juan José Fernández Campero, acreedor a la gratitud nacional y autoriza al Poder Ejecutivo a repatriar sus restos mortales.
En diciembre de 2008, el Senado de la Nación Argentina dio media sanción al proyecto que fuera iniciativa del senador por Jujuy, Gerardo Morales, y que recibiera el apoyo de sus pares y en especial de la senadora por Salta, Sonia Escudero, para la repatriación de los restos mortales de Don Juan José Fernández Campero. “Temprana fue la tumba que guarda sus restos mortales, generosas las tierras hermanas que aún lo hospedan”. Estas palabras emocionadas las pronunció el Senador Gerardo Morales al fundamentar su iniciativa en la sesión del 10 de diciembre de 2008.
La Academia Nacional y la Academia Argentina de Historia analizaron los fundamentos y expresaron su apoyo, así como numerosos historiadores y personalidades de la cultura nacional y provincial del noroeste  dieron su opinión a favor de esta iniciativa.
 En definitiva se trata de poner en el lugar que le corresponde en la historia nacional y provincial a éste héroe de nuestra independencia, buscando la verdad en el pasado, pero también pensando en el presente y futuro, en estos momentos en los que en nuestro país se está trabajando para conmemorar el Bicentenario de la gesta libertaria
Nadie pareció entender que el hijo de la tierra en llamas, respondería a sus reclamos, aún a costa del martirio y la muerte.
Patriota por elección y mártir de la causa que despertó su pasión de americano, fue Don Juan José Fernández Campero.
Ceremonia de repatriacion

Numerosas son las leyendas que circulan respecto a éste personaje, los túneles, los tesoros escondidos………pero coincidimos con Rodolfo Campero: “Tal vez necesitamos de una última leyenda: dicen que en tierras lejanas descansa su cuerpo, y en nuestra patria se halla su alma.”
EL MARQUÉS DE YAVI FUE UN PATRIOTA POR LIBRE ELECCION, QUIEN DUERME EL SUEÑO DE LOS INJUSTAMENTE OLVIDADOS, EN UN PAÍS QUE NO ES LA ESPAÑA DE LOS ORÍGENES, NI LA ARGENTINA EXTENSA DE SUS GLORIOSAS LUCHAS POR LA INDEPENDENCIA.
Creemos que éste héroe Americano, Yaveño de nacimiento, merece descansar en su tierra amada.
                                                               Profesora Silvia Rey Campero

BIBLIOGRAFÍA  GENERAL
Javier Campero Paz.” El vínculo o de Tojo”. Editorial “Luis Fuentes. Tarija Bolivia 2008
Rodolfo Martín Campero.” El Marqués de Yavi. Coronel del Ejército de las Provincia Unidas del Río de la Plata” .Buenos Aires. Editorial Catálogos, 2006.
Luis Güemes. “Güemes Documentado.” Tomo 6. Editorial Plus Ultra.1980.Argentina.
Gastón Doucert .Numerosos artículos.

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